En la entrañable Plaza del Socorro se encuentra un rincón que concentra la esencia más pura de Higuera la Real. Con referencias que se remontan a 1680, la Ermita de la Virgen del Socorro es un templo resplandeciente que ha sabido renacer de sus cenizas para custodiar las tradiciones más ancestrales del pueblo.
Visitarla es descubrir un fascinante viaje en el tiempo: desde una sorprendente pila de agua bendita de origen romano, pasando por su elegante arquitectura barroca, hasta llegar al latido de sus dos grandes celebraciones: su multitudinaria Romería de San Isidro en mayo y el bellísimo y recuperado baile de las «Danzantas» en agosto. Un templo con alma que te atrapará.
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La existencia de esta ermita está documentada desde 1680. Aunque en el siglo XIX fue cerrada al culto y quedó abandonada y en ruinas durante décadas, el templo vivió una emocionante segunda vida. Gracias al empeño y los esfuerzos del párroco Don Antonio Fernández Moreno y de los propios vecinos, la ermita fue restaurada y reinaugurada con gran orgullo el 15 de agosto de 1961, devolviendo la imagen de Nuestra Señora del Socorro a su legítimo hogar.
El edificio destaca al exterior por su luminosa mampostería enlucida y encalada. Su fachada principal te dará la bienvenida con un elegante arco apuntado enmarcado en un alfiz y coronado por una coqueta espadaña con su campana.
Al entrar, descubrirás una acogedora nave de cuatro tramos cubierta con bóveda de cañón. Pero abre bien los ojos nada más cruzar la puerta: a los pies del templo, en el lado de la Epístola, encontrarás una de las mayores singularidades de la ermita: un auténtico capitel romano ahuecado que hoy se utiliza como una original pila de agua bendita.
El templo culmina en su Capilla Mayor, un espacio de planta cuadrada coronado por una preciosa cúpula que al exterior se transforma en un vistoso cimborrio con linterna. Aquí se custodian dos imágenes muy queridas en la villa:
Nuestra Señora del Socorro: Una bellísima talla de madera policromada que preside el altar.
San Isidro Labrador: Co-protagonista del templo y eje central de la vida festiva de la primavera higuereña.
La Ermita del Socorro es el escenario de las dos fiestas más auténticas y coloridas de la localidad:
La Romería de San Isidro (Mayo): Cada mes de mayo, el entorno de la ermita se llena de alegría, convivencia y devoción popular en honor al santo copatrón.
Las Fiestas del Socorro y el Baile de las “Danzantas” (14 y 15 de agosto): Durante los días grandes de la Virgen, la plaza se convierte en un escenario folclórico único. En los años 90, gracias al interés de D. Aurelio Rasero y al valioso testimonio de Doña Juana (vecina de la villa), se recuperó el ancestral baile de las «Danzantas», una danza tradicional y llena de misticismo que supone uno de los mayores espectáculos etnográficos de la comarca.