Situada en pleno centro del casco urbano, la Iglesia Parroquial de Santa Catalina es una parada obligatoria para los amantes de la historia y el arte. Aunque el imponente edificio actual data del siglo XV, fue construido sobre los cimientos de una antigua iglesia gótica de finales del siglo XIII.
Su arquitectura exterior combina la tradición de la mampostería encalada con nobles elementos de granito que resaltan en esquinas, portadas y ventanales. Al cruzar sus puertas, te recibirá una majestuosa nave única dividida por arcos apuntados, desde la cual se accede a sus tesoros más preciados: sus capillas laterales, su altar mayor y una joya pictórica de valor incalculable.
Ubicado en el lado de la Epístola se encuentra el orgullo artístico de la localidad: un retablo compuesto por seis tablas renacentistas pintadas entre 1565 y 1566 por el genial maestro extremeño Luis de Morales.
Encargadas originalmente por el clérigo Ginés Martínez para su capilla funeraria, estas obras pertenecen a la etapa de madurez del pintor. En ellas se despliega su inconfundible estética manierista —con personajes de posturas expresivas y extremidades alargadas— para narrar de forma conmovedora escenas de la Pasión como El Ecce Homo, La Piedad, El Cristo atado a la columna o San Juan Evangelista.
A través de elegantes arcos de medio punto y protegidas por históricas rejas de forja, la iglesia alberga cuatro capillas funerarias repletas de arte e iconografía:
Capilla de Ginés Martínez (La primitiva): Sufragada en 1560 por este clérigo local para su enterramiento, fue el primer hogar de las famosas tablas de Luis de Morales. Aquí también descansa en un mausoleo Don José María Claros y Jarillo, ilustre diputado en las Cortes Generales, junto a las imágenes de San Francisco de Asís, San Benito y el Sagrado Corazón.
Capilla de Benito Boza: Contigua a la anterior, custodia una rica colección devocional que incluye las imágenes de San Antonio, la Virgen del Carmen, una pintura del Perpetuo Socorro y a San Pedro portando las llaves del reino, símbolo de su supremacía apostólica.
Capilla de Juan Márquez Martínez (Del Sagrario): Fundada hacia 1570 por este clérigo, tuvo el honor de albergar la imagen de Santa Catalina a principios del siglo XVII. Hoy acoge las tallas de la Virgen del Rosario, San Isidro Labrador y San José, además del mausoleo familiar del recordado párroco local Nicomedes Claros.
Capilla de Juan Díaz «El Viejo» (De Santa Lucía): Construida entre 1619 y 1620 bajo la promesa del clérigo de pintar la imagen de Santa Lucía. En su interior se pueden contemplar las imágenes de Jesús Resucitado, San Juan Bautista y la Inmaculada Concepción.
El templo culmina de forma espectacular en su Capilla Mayor, erigida en 1589. Su altar está presidido por un soberbio retablo del siglo XVII de estética barroca y líneas clasicistas.
Los lienzos que lo decoran son obra del pintor Jerónimo Ramírez y recrean la vida y el martirio de Santa Catalina Mártir de Alejandría, la patrona del templo. Su imagen, una bellísima talla de madera policromada del siglo XIX, preside el conjunto desde el nicho central del retablo, custodiando el alma de esta parroquia inolvidable.